Ezra Pound: Cuatro poemas

Ezra Pound en 1927. Fotografía tomada de los Ezra Pound Papers de la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale.

Los poemas que traemos hoy son una pequeña muestra de la obra de Pound. En realidad, no hay ni diez años entre la publicación de “En una estación del metro” y la del “Canto IV”, pero los temas y las técnicas de composición que usó en estos se ven desde los primeros poemarios de Pound hasta los últimos fragmentos de Cantos que dejó inconclusos.

Quizás una de las claves de la poética de Pound se encuentre en su afición por las máscaras. Personae se titula un libro donde está reunida la mayoría de su poesía breve; también es la palabra que se usa para describir al personaje cuya identidad asume un autor. Pound fue un maestro de las máscaras. Tan sólo en estos cuatro poemas aparecen referencias, fragmentos, reimaginaciones, recomposiciones y transcreaciones de Safo, Homero, Li Po, Ovidio, Eurípides, Píndaro, Catulo, Horacio, Guillem de Cabestany, Peire Vidal, Arnaut Daniel, So-Gyoku y Wang Wei.

La elaboración se vuelve poco a poco más complicada. En “Papiro” Pound se tomó una enorme libertad creativa: en algún lugar leyó el fragmento 95 de Safo y decidió que no quería nada más que esos tres versos para hacer su propio poema. Y no es coincidencia que con tres líneas lograra sacarlo adelante justamente como él publicitaba que debía hacerse la poesía: tratamiento directo del tema, presentación de una imagen concisa y brevedad. Tenía la técnica ya y Safo le sirvió para componer un poema sobre el tiempo, el deseo, la nostalgia y el anhelo de lo perdido.

La historia de “En una estación del metro” es una de las anécdotas más famosas y más repetidas en la poesía del siglo XX. También aquí está el imagismo en todo su esplendor, además de que este poema sea el que más se usa para ejemplificarlo y enseñarlo. Curiosamente, también es uno de los poemas que dan pie a la siguiente etapa creativa de Pound: el vorticismo. “En una estación del metro” surge, según el autor, a partir de su encuentro con la muchedumbre en la estación de La Concorde en París. Las ráfagas de caras se condensaron en un solo punto ante la mirada de Pound y dieron como resultado el brevísimo poema. La anécdota completa de su composición se encuentra en Gaudier-Brzeska: A Memoir (1915).

Mujer admirando flores de ciruelo, xilografía de Suzuki Harunobu (1725-1770)

Pound le tenía una enorme admiración a los poetas chinos y japoneses. Tanto así que, siguiendo a Ernest Fenollosa, consideraba a ambas lenguas las más adecuadas para escribir poesía debido a su capacidad sintética y a sus cualidades visuales. Cathay (1915) es una especie de obra conjunta entre Li Po, Wang Wei y Ezra Pound. Los poemas son tal y como el poeta estadounidense los quería: breves, concisos, evocadores, llenos de anhelos truncados y consciencia del tiempo.

Cerca de 1920, Pound se retiró de escribir poemas cortos. Su proyecto de vida, los Cantos, estaba en marcha desde años atrás y lo ocuparía durante los siguientes 50 años. El objetivo era escribir un poema que “incluyera la Historia”. Los Cantos es una de las últimas obras épicas de la literatura universal. En ellos hay un compendio de historia del arte, economía, política y las culturas clásicas occidental y oriental. Es un poema que pretendía contar la historia de la tribu humana. En su totalidad, aunque es una cosa difícil de aprehender, se considera una obra fallida que no logra encontrar el camino de vuelta una vez que echa a volar. Sin embargo, también contiene algunos de los más brillantes pasajes de poesía del siglo XX.

El “Canto IV” ejemplifica a la perfección la yuxtaposición que tanto caracteriza a Pound y al modernismo en general. Pound rastreó y mezcló anécdotas similares en diversas fuentes de la historia literaria, entre las cuales destacan el mito de Itis y la leyenda de Guillem de Cabestany. El Canto comienza en una Troya destruida, cruza por las Metamorfosis de Ovidio, el teatro Noh, los trovadores provenzales y llega hasta un “nosotros”, sentados a la espera en una arena romana, escuchando el canto de la humanidad. En cierta forma, con sus Cantos Pound busca los hilos ocultos que conectan ciertas épocas en las que la sociedad conoció el auge, la caída, el brillo y la oscuridad.

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